El presidente de la Fundación Tallaj Ureña (TU), Ramón Tallaj Ureña, pidió al Ministerio de Salud Pública que adopte medidas urgentes para la regulación del uso y venta de agua para el consumo humano en botellones plásticos.
Basó su solicitud a Salud Pública en que el agua en esos envases causa graves daños a la salud en hombres, mujeres y niños, por las largas horas a que son expuestos al Sol en los establecimientos comerciales.
Tallaj Ureña manifestó que la falta de regulación en el procesamiento, tratamiento y venta del líquido, especialmente en envases plásticos, ha generado enfermedades como cáncer de mama, en el hígado, pulmón, estómago y en tejidos del cuerpo humano.
El filántropo explicó que el agua distribuida en botellas plásticas está expuesta a altas temperaturas, que diluyen el plástico y agregan aditivos peligrosos para la salud, como la dioxina, bisfenoles, los ftalatos, cloruro de vinilo, el estírenos, los retardadores de llama y los metales pesados.
Explicó que algunos de estos tóxicos son disruptores endocrinos, los cuales limitan el comportamiento de las hormonas, y que incluso concentraciones pequeñísimas (partes por billón) pueden producir mutaciones graves a nivel celular en ambos sexos, y en los fetos y los niños, que son especialmente sensibles a la disrupción endocrina.
Dijo que es común ver al frente de los negocios anaqueles de hierro con los botellones plásticos llenos de agua a la intemperie, soportando la inclemencia del Sol.
“Dejar las botellas de agua expuestas al Sol o a altas temperaturas pueden generar una mayor concentración de antimonio, químico empleado como catalizador para fabricar botellas que, por su elevada toxicidad, es considerado causa de problemas cardiovasculares y como un agente cancerígeno”, enfatizó.
Consideró recomendable prohibir mediante ley el uso de botellas plásticas para envasar agua para el consumo humano.
Tallaj Ureña es un humanista que, a través de la Fundación TU, realiza operativos médicos en República Dominicana junto a la Corinthian Medical IPA y Chairman de Advocate Community Provider (ACP), y ejecuta planes de ayudas a personas pobres a través de las iglesias y entidades sociales y comunitarias.